Las almas de los difuntos que murieron por coronavirus

ROSARIO DE LOS 100 REQUIEM POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO
Este rosario es un ejercicio piadoso muy antiguo y eficaz para orar por las almas del purgatorio y liberarlas de esa carcel de fuego en la que nada pueden hacer salvo sufrir y esperar nuestra ayuda para acortar su tiempo de penitencia.
La Santísima Virgen y Nuestro Señor han hablado en multiples ocasiones de lo necesario que es el orar por ellas, y que si supieramos lo terrible que es ese lugar,
No cesaríamos de hacer penitencias y sacrificios por no llegar allí y liberar a cuantas almas fuese posible.
Igualmente se ha dicho en múltiples ocasiones que un alma liberada del purgatorio, estará eternamente agradecida a aquel/aquella que la liberó y no cesará de pedir su salvación ante el Trono de Dios.
Pero no veamos esto como un acto interesado, sino como el mayor acto de caridad que un cristiano puede llevar a cabo.
Dediquemos unos instantes al día a orar por estos hermanos nuestros que se encuentran purificandose de sus faltas en el Purgatorio.
Pensemos que un día podemos acabar allí nosotros.
¡Qué triste sería, y qué desesperante el no tener a nadie que rezase por nuestra salvación! Llevemos a cabo las palabras de Cristo:
《Haced por vuestros hermanos aquello que os gustaría que hiciesen por vosotros》
Tras esta introdución vamos a indicar como llevar a cabo el Rosario de los 100 Requiem por las almas del purgatorio.
 Para hacer este ejercicio existe un rosario específico con 100 cuentas, en lugar de las 50 del rosario común.
Sin embargo, cada uno puede servirse de un rosario común de cinco decenas, teniendo en cuenta que se debe recorrer dos veces para formar los 100 Réquiem.
Este Rosario se compone por tanto, de 10 decenas, en lugar de las 5 a las que estamos habituados, de ahí que debamos dar dos vueltas a nuestro rosario común.
EN CADA DECENA DIREMOS:
Un Padre Nuestro en la cuenta grande.
●Un Requiem en cada cuenta pequeña, avanzando hasta formar los 10 de la decena.
REQUIEM:
《Dales , Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua descanse en paz asi sea. ¥
●En la cuenta grande siguiente, se dirá la jaculatoria y la ofrenda siguientes para terminar la decena:
JACULATORIA:
Almas santas, almas purgantes, rueguen a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos por ustedes para que El les de la gloria del paraíso.
OFRENDA :
Padre eterno, os ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo.
Los dolores de la Santísima Virgen Y los de San José, por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores.
En esa misma cuenta, repetiremos el Padre Nuestro inicial de la siguiente decena.
Acabadas las diez decenas, o sea la centena de Réquiem, habiendo dado 2 vueltas completas a nuestro rosario común, se rezará la siguiente oración:
DE PROFUNDIS
Salmo CXXIX de David
《Desde el profundo abismo de mis penas a Ti clamo, Señor, de noche y día; Oye, mi Dios, los incesantes ruegos de un corazón contrito que se humilla.
Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.
¿Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los hombres fijas, quién estará confiado en tu presencia, confundiéndonos sólo ante tu vista?
Más la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus terribles iras; porque son inefables tus promesas y con tus gracias pecador invitas.
Así aunque mi alma acongojada gimecontemplando el rigor de tu justicia, por tu palabra la indulgencia espera, de que la hacen culpas tan indigna.
¡Oh pueblo electo!
De mañana y noche, en todos tus peligros y fatigas, acógete al Señor con la confianza que en su ley soberana nos intima.
Porque es inagotable su clemencia; se muestra con los flacos compasiva; de todas sus miserias los redime, y siempre que le claman los auxilia.
Este Dios abrevie el tiempo en que logre Israel su eterna dicha cuando de tus pecados la liberte, que con tanto rigor la tiranizan.
Para finalizar, encomendémonos a las almas del Purgatorio diciendo:
¡Almas benditas!
Nosotros hemos rogado por Ustedes que son almas tan amadas de Dios y esten seguras de no poderlo más perder:
Ruegenle por nosotros miserables que estamos en peligro de condenarnos para siempre.
¡Dulce Jesús, da descanso eterno a las benditas almas del Purgatorio!
Amén


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